El diario de Nermín
Huida

La familia va de casa en casa; se quiere quedar en Azaz pero la pugna por el control de la población sigue y no es seguro quedarse. Lo harían si pudieran. "Decidimos que teníamos que irnos definitivamente de Azaz y de las zonas cercanas", dice el padre. "No solo nosotros –amplía la madre–. Vi a muchas familias, a los vecinos, caminando y cargando con su ropa, con todo lo que podían cargar. Sus casas estaban siendo bombardeadas".

Empieza el éxodo y la familia acabará en la gran ciudad del norte sirio: Alepo.

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